15 de agosto de 2016

HISTORIA DE LAS CORRALAS DE MADRID. REEDICIÓN

Arturo Sacristán Turbica

Volvemos a publicar una de las entradas más leídas de nuestra Web:



Estudio de las Artes en el programa "Hoy por hoy Madrid" de la Cadena Ser

Asistimos a la radio invitados para promocionar las Jornadas Corralas de Madrid: un paseo por su pasado, presente y futuro”, organizada por la Plataforma vecinal yonomevoy y la Universidad Autónoma de Madrid. La idea principal es acercar a los madrileños estos edificios tan emblemáticos de la capital, muy olvidados durante décadas y ahora redescubiertos por su historia y características arquitectónicas únicas.

 

Las Casas de Corredor, nacen como una fusión entre la arquitectura tradicional castellana (las casas hidalgas) y el adarve andalusí.


       La primera es una evolución de la domus romana, en la que ya encontramos características que luego veremos en las famosas corralas, como es el patio en el cual se articula la vivienda, o la estructura de crujías de madera.


        De la vivienda andalusí, las corralas heredaran su carácter social. El adarve es un tipo de ordenación urbanístico. Las ciudades musulmanas crecían sin ningún tipo de planificación, las viviendas se amontonaban intramuros, muchas veces sin espacios públicos, como jardines o plazas, por ello, muchos callejones que quedaban sin salida se cerraban para el uso privado de las viviendas que lo conformaban, compartiéndolo varios bloques de viviendas.          


Historia de las corralas Madrid - Adarve malagueño
Adarve Malagueño

 

Historia de las corralas Madrid - Casona Hidalga castellana
Casona Hidalga castellana

       La ciudad de Madrid, reconquistada entorno al 1085, estaba habitada, por un número de habitantes que rondaría los 3000. Realmente era un conjunto de viviendas bajas que se articulaban entorno a la Medina, hoy Palacio Real.


No será hasta 1212, tras la batalla de las Navas de Tolosa cuando toda esta zona deje de ser frontera con el mundo musulmán, y empiece a crecer tanto en densidad de población como territorialmente, ya que, 10 años antes de la victoria cristiana, el rey Alfonso VIII otorgó a Madrid su fuero, por el cual se organizaría la ciudad hasta mediados  del siglo XIV.


        El otro gran momento histórico de la ciudad de Madrid ocurre en el año 1561, cuando la capital del reino se traslada a Madrid desde Valladolid. En poco más de 30 años las ciudad pasa de 12.000 habitantes a 90.000, hecho por el cual, deben de derribarse las antiguas murallas medievales que constreñían el crecimiento, y se construye una cerca, no con una finalidad defensiva, sino administrativa.


Ya en pleno siglo XVII la ciudad vuelve a verse asfixiada, la cerca de Felipe II se queda pequeña, por eso durante el reinado de Felipe IV se construye otra cerca en la que ya se incluyen los barrios bajos del sur de la ciudad (Embajadores), medida muy celebrada pero poco útil. Castilla en esos momentos atraviesa una grave crisis económica, los campesinos abandonan el campo empobrecido, para buscar un mejor futuro en la ciudad, la población sigue creciendo sin control, y comienza a hacinarse. Los primitivos casones del S. XVI se quedan pequeños, comienzan a elevarse, para poder albergar a más de una familia, siempre intentando mantener el patio central de estas viviendas como lugar de trabajo y almacenaje de sus inquilinos, comienza la especulación urbanística, la aristocracia, abandona la economía agraria, y comienza a invertir en vivienda urbana, que alquila sin ningún control a las miles de familias provenientes del campo.


Historia de las corralas Madrid - Plano de Pedro Texeira (1656)
Plano de Pedro Texeira (1656)

 

Durante el Siglo XVIII, la ciudad de Madrid recibe el nuevo siglo con un cambio dinástico, llegan los Borbón, y con ellos el despotismo ilustrado (todo para el pueblo, pero sin el pueblo). La sociedad madrileña se divide por clases, dejando los barrios bajos al populacho (en un principio denominación geográfica de la zona de Embajadores, ya que estaban más bajos que la plaza Mayor, y luego como término peyorativo ya que va a albergar a las capas más desfavorecidas de la población). A finales de este siglo, vemos como la densidad de población madrileña sigue aumentando, y es cuando aparece el fenómeno de las corralas, las leyes de arrendamiento del momento fomentan el alquiler insalubre de cuartos, los propietarios de corralones comienzan a construir 3 y 4 pisos más sobre estas edificaciones, siempre respetando el patio central y los corredores que sirven como distribuidores de los diferentes cuartos de alquiler, la vivienda se vuelve cada vez más precaria, familias enteras viviendo en 20 metros cuadrados, han nacido las corralas.

 

Será el siglo XIX, cuando este tipo de edificación se masifique, tanto por su rentabilidad, como por su funcionalidad. Desde mediados de siglo, Madrid vuelve a sufrir otra oleada de inmigración rural, la ciudad cuenta con cerca de 300.000 habitantes, todos hacinados dentro de la antigua cerca de Felipe IV, aunque ya comenzamos a ver también el aumento demográfico en núcleos urbanos cercanos a Madrid, como son Chamartín de las Rosas, Tetuán de las Victorias, Carabanchel o el pueblo de Fuencarral.


La corrala se convierte en la edificación por antonomasia de la capital, albergando algunas de ellas a más de 1000 personas como es el caso de la corrala de Mesón de Paredes. El afán recaudatorio no queda ahí, hasta este momento se había mantenido una relación estructural entre el tamaño del patio y el espacio construido, ahora, la cuestión es albergar al mayor número de personas posible, los patios quedan reducidos a patios de luces, aunque el sistema de corredor se mantiene. Por fin en 1868 la primitiva cerca se tira, y Madrid puede comenzar a extenderse en horizontal, nacen los ensanches para albergar a la incipiente burguesía madrileña, mientras que la gente pobre, continua en los barrios bajos, ya que las nuevas promociones urbanísticas no van destinadas a ellos, se tienen que conformar con sus cuartuchos.


        Será también en este siglo, cuando los escritores de las corrientes realistas, narren en sus novelas la dura vida diaria de las corralas (Fortunata y Jacinta de Galdós es un buen ejemplo), visión muy edulcorada será las que transmitan los sainetes y las zarzuelas de finales de siglo bastante alejadas de la realidad (como la Revoltosa), ya que una corrala es un núcleo chabolista en vertical, la insalubridad de estas será un grave problema, por la cantidad de epidemias que sufren, y su rápida propagación.


Historia de las corralas Madrid - Cartel de la película "La revoltosa" (1949)
Cartel de la película "La revoltosa" (1949)


Nos adentramos en el siglo XX, donde las cosas cambian poco, la falta de higiene y la precariedad laboral, sumado al abandono de estos edificios por parte de los propietarios y de las administraciones, son notorias, muchos de estos edificios se hundirán por falta de mantenimiento. Ni sus inquilinos tienen dinero para reformas, ni sus propietarios tiene voluntad de acometerlas. La famosa solidaridad vecinal de las corralas, no va a ser otra cosa que un mecanismo de supervivencia ante la inexistencia de servicios sociales.

En el año 1977 el intento de derribo de la Corrala de Mesón de Paredes, y la mediática lucha vecinal por protegerla, puso de manifiesto la realidad social de las corralas, la gran mayoría de ellas seguían teniendo pozos negros, y muchas estaban a punto del colapso, las corralas necesitaban ayuda. El primer paso fue convertir la corrala antes mencionada, en monumento histórico artístico, y hacer un estudio, para saber cuantas corralas había en la ciudad. Se contabilizaron más de 500, 200 de ellas en el distrito de Embajadores, convirtiéndolas en edificios protegidos, aunque la voluntad inicial fue rehabilitar todas aquellas que lo necesitasen, a día de hoy muchas siguen en lamentables condiciones.

 

Historia de las corralas Madrid - Corrala de Mesón de Paredes
Corrala de Mesón de Paredes antes de la rehabilitación

Historia de las corralas Madrid - Corrala de Mesón de Paredes
Corrala de Mesón de Paredes después de la rehabilitación

Por último no olvidar, que la corralas no es un fenómeno urbanístico único de la ciudad de Madrid. Sevilla, Málaga o Cadiz cuentan con un gran número de estos edificios, y en Sur-América, los conventillos de Santiago de Chile, Buenos Aires o Montevideo son un claro ejemplo que el modelo de corrala fue exportado a aquellas ciudades con los mismos problemas de densidad de población que Madrid.     



Patio conventillo de Buenos Aires


3 comentarios:

QIQ dijo...

He asistido a las dos jornadas que han habido estos dos últimos sábados, y no veo el momento en seguiros para comprender y saber más sobre lo que nos rodea y antecede.

Gracias a todos y, especialmente, a Arturo, que fue el guía del grupo en el que se me asignó en la segunda jornada.

Quedan las anécdotas de http://is.gd/HBHer3 y http://is.gd/WjZfVi

Anónimo dijo...

¡Enhorabuena por vuestro trabajo en las jornadas!

Arturo dijo...

Muchas gracias a los dos. Ha sido todo un placer colaborar en estas jornadas. Ya os iremos informando de más rutas y viajes.